Empresas reactivas

Hay una cosa que me pone especialmente nervioso con algunas empresas y servicios y es que tenga que ser yo, como cliente, el que empuje a hacer mejoras o me tenga que quejar para que se haga algo. Es un modelo que, al parecer, funciona y parece institucionalizado en sectores como las telecomunicaciones o los bancos. Sectores donde el cliente está o se le considera cautivo y donde simplemente es una fuente de ingresos.

Pero no ocurre solamente en esos sectores. Tenemos empresas en las que siempre hay muchas cosas urgentes que hacer, en las que se avanza a base de apagar fuegos, que muchas veces se provocan en la misma compañía. Y, ¿hay algo más urgente que la queja de un cliente gordo? Así que el cliente se queja. Se queja porque es parte del juego y es lo que le han enseñado. Se queja para que le hagan caso, amenaza con irse (si tiene capacidad) si no le hacen esta mejora, si no le bajan el precio, si…

Y la empresa se vuelca a hacer eso (lo que sea) y alguien se cuelga la medalla y la empresa parece la antigua URSS: llena de generales decrépitos cargados de medallas en la pechera y con todo el mundo oficialmente feliz.

Como digo, en algunas empresas, esta es una política consciente. Es así y así debe ser para maximizar los ingresos, que es lo que han decidido que es su objetivo como empresa, y que esta es la mejor forma (conocida) de conseguirlo.

En otros casos, realmente no es así. Simplemente no hay un objetivo a largo plazo, un lugar hacia el que guiar los desarrollos y te dejas llevar. Y también «funciona», y como «funciona», entonces es la-mejor-forma-de-hacerlo.

Y llega un momento en que el cliente se harta, en que los trabajadores se frustran, y la empresa que «funciona» lo hace gracias a clientes y trabajadores resignados a su suerte. Algunos escapan, otros confían en que cambien las cosas, los de más allá tratan realmente de hacer cambios…

No todas las empresas son reactivas, también las hay activas: si puedes, búscalas.

Esclavitud agraria

Al pastor no siempre le llega la inspiración y eso es algo que le desespera. Busca rimas y solo le salen ripios. En esos momentos se queda mirando fijamente al sol hasta que le hace daño y se queda ciego. Entonces cierra los ojos y circunnavega las manchas de colores que se le muestran en busca de la palabra que rime con oropéndola. En esos momentos de trance a veces se le extravía alguna cabra y, después, tiene que salir a buscarla, cuando hace el recuento en el corral y ve que no están todas las que deben ser. “Mejor perder una cabra que un seguidor en Instagram”, se dice y se va a buscarla sin pena.

El pastor tiene algún patrocinador, pero se le exige poema semanal. Vive de quesos y rimas. Los mejores versos le vienen en el ordeño, con las manos sujetando las ubres de las cabras. La mayoría de las veces, se acuerda de los textos y los puede pasar luego a ordenador. Otras veces, no resulta tan sencillo. Se acuerda solo en parte o le da por complicarse con oropéndola o trabuco, murria o deletéreo, lupara o priapismo y entonces tiene que pegarse la panzada de sol y perder las cabras hasta que llega la inspiración o el borrón humillante. A veces el pastor se queda en el pajar hasta tarde, entre sus cabras y le da por pensar que quizá podría vivir solo del queso, pero lo dice con la boca pequeña: se debe a su público. Mira al póster de Miss Julio 1999 que está colgado en una traviesa y le confiesa a ella lo que no les diría ni a sus cabras: que necesita de la poesía para vivir.

Qué difícil es ser Dios – Arkadi y Borís Strugatski

Portada de la edición de Ggamesh de "Qué difícil es ser Dios" de los hermano Strugatski
Qué difícil es ser Dios – Arkadi y Borís Stugatski

Esta es una novela que transcurre en el medievo, en un medievo similar al terrestre, pero que no es el de la Tierra. Hasta allí han viajado una serie de observadores de la Tierra, una Tierra avanzada y pacífica, para recoger información de primera mano, para mostrar sin empujar ni paticipar en la toma de decisiones. Respetando el libre albedrío de las personas.

Antón Rumata es uno de esos observadores al que le cuesta no tomar partido, a fin de cuentas, es un Dios entre la gente de este planeta: tiene el conocimiento y la tecnología. Cuesta comportarse como un mero observador.

Es una novela de fantasía/ciencia ficción, pero no esperes robots o tecnología, es la ciencia ficción en la que se plantean sociedades distintas y dilemas sociales o personales, como pueden ser las novelas de Ursula K. Leguin, por ejemplo.

Otro punto de interés es cuándo fue escrita, en 1964, en la Unión Soviética y los autores, los hermanos Strugatski, no ya por escribir a cuatro manos, sino por ser auténticos referentes de la ciencia ficción soviética.

En Fabulantes, hay una reseña más detallada del libro.

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Viernes pin-up: Isabel Sarli

Nota: Buscar Isabel Sarli, esto tenía apuntado hace meses, tantos que ni me acuedo dónde escuché el nombre, aunque seguramente fuese a raíz de su fallecimiento en 2019.

Hilda Isabel Gorrindo Sarli, Isabel Sarli, fue de todo, pero sobre todo fue bella y, según parece, fue el mayor símbolo sexual del cine argentino y la protagonista de su primer desnudo.

Según en qué fotos, me recuerda a las bellezas clásicas italianas: Sophia Loren o Gina Lollobrigida (un poco…).

Un pequeño descubrimiento.

Ver Isabel Sarli:

Amor de monstruo – Katherine Dunn

Portada del libro Amor de Monstruo -  Katherine Dunn
Amor de Monstruo – Katherine Dunn

Esos circos de monstruos, con los enanos, la mujer barbuda, las cabras de dos cabezas… esos circos son realmente atractivos. Yo nunca los he visto más allá de las películas yankis, no sé si existen, si existen tal y como se cuentan, pero se pegan a tu imaginación como un chicle a la suela del zapato.

Amor de monstruo transcurre en una de esas ferias, lo protagonizan esos monstruos, esas deformidades que los normas, las personas normales van (vamos) a ver. Sin duda esa es la originalidad de a historia que se deja leer muy a gusto. ¿Aman esas monstruosidades? ¿Cómo lo hacen? ¿En qué piensan? ¿Cómo actúan?

El libro nos cuenta la historia de la familia Binewski a través de una de las hijas, la enan, albina y jorobada Olympia y es una historia de amor, de amores, en un escenario distinto. Si te gusta el mundo de Tim Burton, te gustará el libro.

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Como evitar que usen tu dominio para hacer phishing

Quizá tengas un dominio que no estés utilizando, que lo tengas en parking, redirigido o simplemente a la espera. En ese caso, puede ser una buena idea bloquear que nadie lo pueda utilizar para enviar emails en tu nombre.

¿Has oído hablar del phishing? Aunque no hayas oído hablar de él, lo que es seguro es que lo has sufrido. Esos correos que parecen que son de tu banco, de una ONG, de tu compañía eléctrica o de telefonía y que te envían a un sitio web donde debes introducir tu usuario y contraseña o tu tarjeta de crédito. Eso es el phishing: correos que suplantan a las verdaderas entidades para engañarte conseguir información (normalmente datos bancarios o contraseñas).

¿Sabrías reconocer el phishing?

Google ha creado un pequeño test en el que te explica cómo puedes detectar si un correo es real o es un intento de phishing.

Está disponible en: https://phishingquiz.withgoogle.com/

Vamos a suponer ahora que no solo eres el receptor de esos correos sino que esos mardito roedore están utilizando alguno de tus dominios para hacer el mal. La buena noticia es que tiene solución.

Si no estás utilizando tu dominio para el envío de correo (p.ej. puede que sea un dominio paraguas para redirigir a tu dominio principal), puedes forzar a que se deniegue todo intento de envío de correo en nombre de ese dominio, que cualquiera que reciba un email de ese dominio sepa que no está autorizado. Para eso utilizaremos SPF y DMARC.

SPF (Sender Policy Framework) es la forma más sencilla de otorgar o denegar permiso a terceros para utilizar. Para lo que nos interesa a nosotros ahora, lo que vamos a hacer es prohibir cualquier envío en nombre de nuestro dominio. Para ello, vamos a suponer que el dominio que no queremos que permita envíos se llama sasa.eh (existe la extensión .eh, por cierto, y se corresponde con el Sáhara Occidental). Usando SPF añadiremos la siguiente entrada DNS de tipo TXT en el dominio:

@  IN  TXT  "v=spf1 -all"

Con esto ya estamos impidiendo enviar emails utilizando nuestro nombre de dominio.

SPF es sencillo, pero no es perfecto. Una vuelta de tuerca adicional vino con DKIM. DKIM te permite cifrar los envíos de forma que el destinatario puede comprobar si la clave que recibe fue realmente emitida por el dominio en nombre del que se realiza el envío. Esto ya requiere un esfuerzo adicional por parte de los servidores de correo y es menos sencillo de implementar que el SPF. Para nuestro caso de uso, esto nos da igual, pero es importante saber que existe DKIM.

Cómo funciona DMARC (de Valimail)

DMARC, se apoya en SPF y DKIM para otorgar autenticidad al remitente del envío. Aquí también se trata de añadir entradas DNS en el dominio de forma que indiquen cómo debe comportarse en caso de que se pase la validación SPF o DKIM. Como nosotros lo que queremos es no permitir ningún envío desde sasa.eh, vamos a ser totalmente restrictivos y añadiremos esta entrada DNS de tipo TXT:

_dmarc  IN  TXT  "v=DMARC1; p=reject"

Con estas dos entradas DNS, estamos bloqueando que utilicen nuestro dominio para realizar envíos no autorizados.

Alas

El eunuco se acercó a la fuente con desgana. Llevaba el mismo cuenco de plata en la mano izquierda, el mismo cuenco que hundía en la fuente de hidromiel tres veces al día. Mientras llenaba el recipiente, observó el reflejo de su torso desnudo: el pecho ancho, el cuello musculado, la nariz larga y recta, los ojos grandes, el negro cabello recogido en trenza. Sacó el cuenco colmado y lo sujetó con las dos manos. Avanzó hacia una esquina del jardín con parsimonia, con cuidado de no derramar ninguna gota. Al llegar al lugar que habían determinado para él, agachó la cabeza y elevó las manos que sujetaban la vasija, ofreciéndola al cielo. Decenas de mariposas se acercaron a libar, colibríes multicolores, algún escarabajo alado… Cuando cesó el zumbido encima de su cabeza, el eunuco bajó el cuenco vacío y miró sus musculados brazos inútiles.