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¿Por qué nos importa tan poco la privacidad?

Y no me digáis que no, porque no es cierto. A diario veo gente que permite el acceso a información privada o incluso directamente la comparte con todo el mundo sin mayor problema.

Algo que, si se lo preguntaran directamente jamás lo haría. ¿Por qué hacemos esto?

Gaviotas (de Oliver Berghold)

Personalmente creo que es una batalla perdida y en la que, realmente, solo batallan unos cuantos raros. ¿Es porque no nos importa lo que sepan de nosotros?

Realmente no. Es porque no sabemos lo que estamos compartiendo ni qué puertas dejamos abiertas, porque no las vemos.

Estoy seguro que si te paras a pensar en para que se puede utilizar la aplicación que estás descargando, quizá (y solo quizá) te plantearías que puedes vivir sin ella o con alguna alternativa. Seamos claros, si no vemos las consecuenciás no es porque no esté pasando nada… es porque no estamos mirando.

Empiezo a entrar en modo paranóico y ahora miro mucho más que hace unos años los permisos que requiere una aplicación de móvil, qué cuenta de correo y datos doy para según que webs y aplicaciones o los ingredientes y países de origen de los alimentos que como, qué le vamos a hacer.

Seamos claros, si no vemos las consecuenciás no es porque no esté pasando nada… es porque no estamos mirando

Esto es simplemente higiénico porque tanto empresas como aplicaciones tienen mucha más información de la que yo conscientemente les dejo utilizar y ni que decir de la diferencia con la información que realmente necesitan. Otra cosa es que la utilicen o no.

Algunos casos por los que creo que “nos da igual” nuestra privacidad:

  • Desconocimiento.
    Como con un contrato, al instalar o usar algo realmente no sabes lo que está ocurriendo. Simplemente te fías.
    Como con un contrato, la mayoría de las veces no te das cuenta hasta que ocurre algo
  • Ubiquidad del servicio.
    Operativos como Android o iOS recopilan información ingente y lo que se obtiene de de nuestras tarjetas de crédito mejor no pensarlo. Son transparentes a estas alturas y ni nos planteamos que se está haciendo algo con esa información.
  • Confianza ciega en que la gente es buena.
    Nadie espabila en cabeza ajena, así que es cuestión de tiempo y de tener algún accidente.
  • Permiso consciente.
    ¿De verdad? Bueno, puedes sacrificar cierta información si lo que obtienes a cambio realmente te interesa.

Referencias: